En los últimos meses me viene pasando algo curioso trabajando con empresas y hablando con colegas: cada vez veo más problemas resolviéndose con inteligencia artificial… incluso en casos donde, sinceramente, no estoy tan seguro de que sea la mejor opción.
Y ojo, no porque la IA no sirva. Todo lo contrario. Me parece una herramienta extraordinaria y creo que llegó para cambiar muchísimas cosas. El problema aparece cuando empezamos a usarla para absolutamente todo.
He visto procesos que históricamente se resolvían con algo bastante simple —un reporte, una automatización tradicional o un ABM— transformarse en chatbots o soluciones basadas en IA sin una razón demasiado clara.
Y ahí me surge una pregunta:
¿Estamos resolviendo un problema real o simplemente usando la herramienta de moda?
La diferencia entre innovar y sobrecomplicar
Cuando implementamos soluciones para clientes, especialmente PyMEs, hay algo que no podemos perder de vista: el presupuesto. No siempre la solución más moderna es la más conveniente,
- A veces un proceso realmente necesita IA.
- Otras veces necesita una integración simple.
- Y muchas veces alcanza con una regla de negocio bien pensada.
Usar IA para todo puede terminar siendo como tener un martillo y empezar a ver clavos por todos lados.
El riesgo que pocos mencionan
Hoy muchas plataformas de IA están creciendo a una velocidad enorme, compitiendo fuerte e invirtiendo muchísimo dinero para ganar mercado.
Pero cualquier negocio, tarde o temprano, necesita ser rentable.
Y ahí aparece una pregunta incómoda:
¿Qué pasa si mañana cambian las condiciones?
Si sube el costo por uso, cambian los planes o el consumo necesario para operar aumenta, una empresa que construyó procesos críticos totalmente dependientes de IA podría encontrarse con un problema serio. Lo que hoy parece eficiencia, mañana podría convertirse en un costo fijo difícil de sostener.
Un ejemplo simple
Supongamos que un vendedor necesita saber cuántas unidades hay disponibles de un producto.
¿Tiene sentido enviar esa consulta a una IA para que interprete el mensaje, consulte sistemas y devuelva una respuesta en lenguaje natural?
¿O alcanza con una consulta directa a un reporte de stock, más rápida, más simple y probablemente mucho más barata?
No digo que la primera opción esté mal, digo que no siempre es la correcta.
Mi criterio
La IA es una herramienta fantástica. Pero como cualquier herramienta, tiene sentido usarla donde realmente agrega valor. No todo problema necesita inteligencia artificial. A veces necesita simplemente una buena solución.
Leandro Chiarello

